“No deberías”
No debería hacer muchas cosas y, sin embargo, las hago. Qué problema. Me parece redundante y aburrido el imperativo “no deberías”. No quisiera y aún así lo hago. No me gusta y aún así lo hago. Quisiera ir y venir cuando me plazca, quisiera levantarme en una perpetua mañana silenciosa y fresca, quisiera mojarme los pies con la manguera mientras riego las plantas que no tengo, quisiera un trayecto simple y poco ajetreado. No debería. “No debería porque estamos insertas en un sistema”, eso me dicen siempre que me quejo del trabajo o de la rutina. Odio los sistemas, los cistemas, los zistemas. Todos.
Quisiera un mundo que no me ponga en contra de mis amigos, que no genere tensiones entre nosotros, quisiera no escuchar la conversación de las personas que se sientan afuera de la ventana, no tener que rogarle a mi cuerpo que se levante cada mañana, no vivir en una competencia infinita conmigo misma.
Una pregunta o muchas preguntas, todas me hacen revolver el estómago, todas sin respuestas verdaderas. La lucidez de la que me hablaron, la que alguna vez creí experimentar, se esfuma frente mi cada día que paso en silencio. Cada vez que no llego al jueves se muere un hada, un duende y un ciervo.
“Deberías” es una historia diferente, es una aproximación, una sugerencia, un consejo o una mejora. Claro, existe cierta violencia en la imposición pero no viene con el amedrentamiento de la culpa que genera un “no debes”. “No deberías” es un regaño disfrazado de recomendación, algo viene mal. Algo estás haciendo mal. Yo pienso que las malas cosas no son tan malas como me lo quieren hacer creer. Las malas cosas son las que el mundo disfraza de buenas, las cosas deseables, las cosas verdaderas, lo que “deberías”.
Hay días en que la ausencia se me presenta de maneras habituales, hay veces en que busco enfrentarme a ella y termino herido de bala, ¿cuántas veces tendría que explicar lo mismo hasta que me entiendan? ¿cuánto tiempo me tomaría?
Sobrexplicarse tiene consecuencias terribles, y aún así lo hago. Me toman en curva y me comprometo a labores que preferiría no hacer, debería no… No debería.